Otoño de corbatas

Como todos sabéis, en este blog somos lo que se dice un poco obsesivos; nos da por algo y oye, es como si fuéramos Telecinco con Jesús Vázquez, que no hay quien nos haga ver otra cosa. A veces nos da por Kate Moss, otras veces a la Mrs le da por los vestiditos noventeros o a mí me da por la ropa deportiva y las gafas de sol, como este verano. Pues bien, en uno de los brotes de esta loca enfermedad que os comento, he decidido que este otoño iba a ser el otoño de las corbatas. ¿Por qué? pues en primer lugar porque me aburro demasiado. En segundo lugar porque no tener trabajo es tendencia, así que habrá mucha gente que ya no tenga que llevarla por obligación. En tercer lugar porque lo bueno de los accesorios es que son como los zapatos, seas gordo o delgado, bajito o alto, siempre te quedarán bien; y en cuarto lugar precisamente por lo dicho anteriormente, porque por el hecho de que la corbata sea un accesorio vinculado generalmente al uniforme de trabajo, la mayoría de los hombres la ven como un enemigo del que librarse en vez de un aliado que nos permitirá salir airoso de un estilismo de primeras soso, y que ayudará a mejorar la silueta de nuestra espalda y cuello. Abrimos el #otoñodecorbatas.

En primer lugar tenemos que quitarnos de la cabeza que la corbata es solo para trabajo u ocasiones especiales. Es un accesorio que admite perfectamente prendas casual incluso si el estampado de la propia corbata es serio. Y eso es algo a tener muy en cuenta; una cosa es jugar con los estampados y otra cosa es ser Ronald McDonald. Yo soy el primero que aboga por dar un punto diferente a ciertas prendas, como corbatas y calcetines; pero una cosa es ser diferente o un poco más atrevido y otra cosa es esa creencia popular de que deben ser "divertidas". Si quieres algo divertido te pones Los Simpson, o te metes en la web de La Razón, pero una corbata de Piolín o unos calcetines de Bob Esponja NO SON UNA OPCIÓN. Atrevido, como veremos a continuación, es un paisley, un Liberty  o un tartán un poco fuera de lo habitual. Un poco de clase, por el amor de dios.

Vamos a distinguir entre tres tipos de corbatas: sosas, sobrias y, las que os comentaba antes, atrevidas. Yo os comentaré con qué estilo creo que es más fácil de combinar cada una, pero por supuesto sois libres de ignorar mis palabras si con las prendas de las que disponéis -y los conocimientos que desde hace ya tiempo venís aprendiendo con este blog- creéis que podéis conseguir el efecto deseado.


1- Zara 19,90€ // 2- Zara 19,90€ // Nick Bronson 45€ // ASOS 12€

Corbatas sosas: Aunque pueda parecerlo el hecho de ser sosas no es algo negativo, ni mucho menos. Corbatas lisas de colores apagados o tartanes oscuros son una magnífica opción si tenemos que bajar un poco el tono de nuestro estilismo. Una camisa o una cazadora de un color más fuerte de lo normal pueden ser compensadas con una corbata que aporte un poco de seriedad, sin caer en algo muy clásico. ¿Con qué combinarlas? Con camisas lisas, cazadoras de cuero o polipiel (preferiblemente no negras pero EH, también puede ser), abrigos de paño tres cuartos que tengan mucha presencia por si solos, pitillos y zapatos Oxford o botines de montar, por poner algunos ejemplos.


1- Scalpers 65€ // 2- SOLOiO 26,90€ // 3- Scalpers 65€ // SOLOiO 26,90€

Corbatas sobrias: Abre el armario de tu padre y mira sus corbatas. Sí, justo eso. Rayas en tonos azules y rojos, microestampados y tartanes clásicos que cualquier hombre de más de 50 años lleva como accesorio laboral puede ser también utilizado para un estilismo mucho más casual. ¿Cómo? usándolas para unirte a la tendencia College y sentirte Harry Potter o reivindicando el nuevo mod. Para ello póntelas con rebecas de corte Oxford y trencas.


1- SOLOiO 31,90€ // 2- Vivienne Westwood 70€ // 3 y 4- Topman 13€ // 5 y 6- Liberty of London 60€

Corbatas atrevidas: últimamente se han puesto muy de moda las pajaritas; no seré yo quien lo critique ya que fui uno de los que en cuanto pudo se plantó una, pero claro, allá por 2008. Por eso, tras un breve flirteo con los pañuelos que no me acabó de convencer, decidí que lo nuevo para ocasiones especiales era buscar corbatas que fueran realmente originales pero, como hemos dicho antes, sin caer en la mamarrachez. Con este tipo hay que tener un poco más de cuidado a la hora de llevarlo al terreno menos formal, pero no fallaréis si los combináis con camisas lisas o con un estampado muy clásico y colores suaves, y partes superiores muy desenfadadas como cazadoras vaqueras o guateadas.

Si conocéis alguna marca de corbatas que deberíamos conocer o sois una marca de corbatas y queréis hacerme regalitos, la zona de comentarios la tenéis aquí debajo como siempre.